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¿Photowalk o fotowalk?

Hace unos días participe de un Photowalk y despues de preguntarme si se trataba de un Fotowalk o un Photowalk me dispuse a hacer algunas fotos. Para los que no sepan un Photowalk es algo así como un reunión de amigos o conocidos que llevan una camarota y se ponen a caminar por la ciudad haciendo fotografías de lo que quieran para publicarlas después en algún lugar.
En mi caso escogí mi galería de Flickr y en el grupo en Flickr creado para este evento (junto a este blog) para publicar. Quería hacer, principalmente, fotografías macro aunque aparecieron varias de otros estilos en el camino. Aquí queda una pequeña muestra:

Indiferencia

Indiferencia

Angel

Angel

Texturas

Texturas

Mugre

Mugre

Arbolito

Arbolito

Paseo

Paseo

Rosinante

Rocinante

Sigue mirando

Esperando a los reyes con mi paraguas

Cuando era pequeño (en épocas de arolito) los reyes magos me trajeron un par de regalos, Santa me defraudó otras

Reyes Mágicos

Reyes Mágicos

tantas y así he pasado años y años esperando el milagro; pero esta vez se acabó, y ya tengo todo listo para que ahora no me engañen.

Hoy abrí y cerré el paraguas varias veces. Primero probé su resistencia, luego si los hierritos estaban firmes y finalmente si no había ningún huequito por donde se escape algo. Tras las pruebas de rigor hice una serie de prácticas muy bienvenidas en estos casos para testear la rapidez en la apertura, la velocidad para darlo vuelta y qué tan rápido puedo correr con él.

No es un tema lluvioso el que me aborda, sino que nos estamos poniendo a tono con el ritmo frenético de la navidad y por más que falte casi un mes yo no me voy a perder salir con mi paraguas a la calle cuando pasen los reyes y nos arrojen chucherías.

Parece, alguien me lo ha dicho, que no está muy permitido eso de llevar paraguas, así que por ello estoy cruzando los dedos para que ese día llueva y no me miren feo; aunque lo tengo decidido y sé que iré con el paraguón porque los reyes me van a entender. Ya me los imagino a ellos montados en ese extraño bicho con las bolas en la espalda y pensando que aquí llueve de abajo hacia arriba.

En fin, todo vale para agarrar todas las chuches de la monarquía regaladora y después darme una panzada.

Muy breve manual Manual de Comportamiento Telefónico

Ponle personalidad a tu charla-móvil

Ponle personalidad a tu charla-móvil

Señora, señor; niña o niño, si estás a punto de cambiar tu teléfono móvil y quieres adoptar un nuevo estilo cambiando no sólo el aparato en tu mano, sino también tu imagen frente al mundo; o si simplemente quieres darle un nuevo aire a tu cuerpo cada vez que hablas por el teléfono, este es el post que debes leer.

Luego de un arduo trabajo con el equipo de investigación (compuesto entre otros por Pericles Pimentón) y tras observar a diferentes personas hemos llegado a concluir el muy breve manual “Manual de comportamiento telefónico”. Así que dependiendo de tu estilo te damos instrucciones de qué hacer frente a un llamado:

  • Manos presas: Si eres de los que no sabe dónde colocar las manos debes hacer lo siguiente: Ponte a la moda y conecta el cablecito del manos libres, pero inmediatamente cuando te llamen, agarra el micrófono con la mano, con una otra presiona el auricular en tu oreja y a hablar tranquilo. Debes acompañar la charla con un extraño movimiento de las manos alejando y acercando el micro de tu boca haciendo casi incomprensible tu charla para tu interlocutor.
  • Publicista: Te das cuenta que eres tan curioso que no sólo te gusta escuchar lo que habla el resto, sino que quieres que todos se enteren de lo que dices. Para ello no debes esperar a que te llamen, ya que lo que está de moda es marcar tú mismo y comenzar hablando en un tono muy bajo, luego ir subiéndolo hasta llegar al punto del grito. Hay consejos fundamentales como, por ejemplo, mirar a la persona que tengas cerca (generalmente un pasajero del metro) y hacer gestos tratando de explicarle la conversación; no debes olvidar hablar de temas personales y preguntar cómo van las verrugas de la tía Juanita.
  • Discreción ante todo: A diferencia del anterior, si tú te caracterizas por proteger tu intimidad aquí van las instrucciones: En primer lugar no importa con quién estés, siempre que recibas una llamada, debes comenzar a caminar como un león de circo, primero con trayectos cortos y luego prolongándolos hasta llegar a la esquina; este movimiento debe ser acompañado por una sutil agachada de la cabeza con la mano tapando la boca. Fundamental para llevar este estilo es no dejar de decir las palabras “te llamo luego”.

Mi amiga la máquina supermercadera

Hace muchos, muchísimos años que hago la compra en el supermercado y cada vez me gusta más. Llego, ando de aquí

No saluda, pero deja que le toquen los botoncitos

No saluda, pero deja que le toquen los botoncitos

por allá y ya identifico dónde están las cosas, dónde las ofertas a las que no debo hacer caso y dónde las cajeras. Pero no contaba con que algo me sorprenda tanto como el súper que está junto a casa.

Después de haber comprado algunas cositas me iba caminando con mis paquetes dibujando la sonrisa que le pondría a la cajera e imaginando cómo la saludaría; estaba a punto de cantar cuando llego a las cajas y ¿qué me encuentro? Que no había cajeras.

Por un momento pensé “pero qué supermercado más generoso que ofrece sus productos y no cobra nada por ello”. Pero tras pasar el efecto de “incredulidad tamaño camión” me di cuenta que sí había cajeras, pero que dejaba que le toques los botones y te hablaba raro. En mi supermercado las cajeras son robots.

Entonces me enfrenté al otro desafío: ¿Me responderá si le saludo? Así que hice el intento.

– Buenas Tardes – dije en voz baja porque me da un poco de vergüencita

– Si tiene tarjeta cliente deslícela ahora

– Gracias

– Por favor, deslice el producto por el lector

– No me respondes

– Uno con ochenta

Y cuando creí que no me iba a decir nada, que iba a ser tan fría y que tendría que volver al almacén de barrio me di media vuelta y lancé mi último intento:

– Nos vemos, maquinita

– Gracias por visitarnos

Al fin una respuesta, al fin una muestra de cordialidad. Así que ahora bajo todos los días al supermercado porque mi amiga robot, aun cuando no saluda, deja que toque los botoncitos.

Una terapia jaja

Comenzar el día con una risa, aun cuando sea a la fuerza al comienzo, es muy bueno. Si alguien no tiene al menos una mueca con este vídeo, que me lo haga saber 😉

Un peluquero entusiasmado

Ayer fui a la peluquería y llegué a una conclusión: Si el peluquero está triste o enfadado no dejes que te corte el pelo

Por poco y me corta unas neuronas

porque la marca de su estado de ánimo quedará en tu pelo, o en tu cabeza calva.

Llegué como siempre y me senté porque no había nadie. Y va él que me dice “Acomódate que ya te atiendo”. Entonces Arol se pone cómodo que ya lo atienden y justito en ese instante riinngg riiing (sí, era un teléfono de los años ‘50) y el peluquero que se pone a soltarle a la sin hueso sin parar y como a los cinco minutos de cotilleo me lanza un “ya estoy contigo” y después oí que decía algo de una tía y que estaba triste y otras cosicuelas de esas.

Terminó de hablar y tras ponerme la capa de superhéroe comenzó a relatarme sus tristezas y que tenía un dolor de cabeza y cosas así de grandote. Fue en ese instante que me di cuenta que fue cambiando su cara, su velocidad era otra y en ese momento me creí Winona Ryder viendo a Eduardo Manostijeras porque el muchacho llevaba una velocidad increíble.

Luego sucedió lo que sucede siempre: que se da vuelta, que te apoya su cosa en tu brazo en tono casi cariñoso puagg y te habla mirándote a través del espejo.

Las tijeras seguían su ritmo veloz y Arol pensando “si sigue me afeita las neuronas” entonces tuve que soltar un “devuélveme el pelo” pero no me lo devolvió y me prometió que la naturaleza se encargaría de hacer crecer como una plantita todo.

El resultado fue una cara marrón, unos costados cabeceriles más blancos y un Arol que antes de ir a ver al peluquero aprenderá unos chistes de emergencia.

Cartelitos

Ya saben todos que entre una cosa y otra cada vez tengo menos tiempo para escribir, al menos en el blog. Pero de vez en cuando nos hacemos un tiempito, por lo menos para subir un vídeo o unas imágenes.

Y tras en notable éxito de “TenisCat” (que no recibió ningún comentario solamente porque causó un gran impacto) traemos algunas nuevas imágenes, de cartelitos, los más sabrosos carteles que nos gustan a todos.

En esta empresa cometen... errores

En esta empresa cometen... errores

¿Qué venderán en este chino?

¿Qué venderán en este chino?

De peluches ya no hay

De peluches ya no hay

Cosas de baño público

A veces me da por utilizar los baños públicos, aunque siempre para lo más urgente ya que lo otro lleva su tiempo. Y la última vez que entré me encontré con un señor que en los urinarios parecía estar acomodándose un pañal o algo parecido y hacía un ruidito a bolsa de supermercado. Y es que yo llegué con una prisa de torcida de piernas y rojo como cuello de polaco, pero cuando estuve un poco más en paz comencé a pensar. Hay cosas típicas que suceden en los baños públicos y por ello me sorprendió lo del señor con bolsita de supermercado.

Por ejemplo es muy común que uno llega y está allí paradote haciendo lo suyo y al momento llega otro que podríamos denominar “el vergonzoso” porque se sitúa en la otra punta y da la espalda. Me pregunto si lo que tiene entre las piernas lo quiere tanto que no quiere que lo vean.

También está “el olvidadizo” y es ese señor que parece que no recuerda a lo que fue porque se para, va a orinar y te

Así se hace en el baño de los chicos

Así se hace en el baño de los chicos

das cuenta que no hace nada, aunque para disimular hace como que se está vaciando.

Y ni hablar de los que llegan corriendo y se encierran que, cuando esto sucede, lo mejor es salir corriendo.

Aunque hay un personaje que a mi me atrae más y es “el sucio”. Este es el señor que va al baño, hace de todo y después de darse una miradita en el espejo sale con sus manos sequitas, sin haber pasado por el agua. Lo peor es que afuera, en el bar lo espera su chica y él le pasa de manera sensual el dedo por la boca. He soñado con ir hasta la mesa y decirle “no se lavó las manos” y salir corriendo.

Inmunidad Perruna

Meón, meón

Meón, meón

Siempre creí que los perros son animales con una especie de inmunidad social especial, cada día lo confirmo más y si fueran humanos, como mínimo, terminarían en la cárcel.

Hace unos días he agarrado un perro que estaba haciendo cochinadas y tras aprenderme su nombre y no olvidar cómo se habla en idioma perruno le expliqué que si se convirtiera en persona lo pasaría muy mal porque:

  1. Sólo el perro es capaz de olfatear la cosa de la perra en plena calle y nadie le dice algo.
  2. Se hace popo en cualquier lugar sin buscar un baño, y tampoco le dicen nada.
  3. Si un humano se sentara en el patio de su casa y gritara toda la noche, los policías se lo llevarían preso. Al perro no.
  4. Nunca he visto a un humano detenerse en la esquina y darse lengüetazos en sus partes íntimas… fuchile, que asquete.
  5. Y por último: a la hora de ir a dormir hay que ir a dormir y no dar 20 vueltas para marearse y caer.

Aunque siempre es un honor saludar a Perrómano, Ralfi, El perro naranja comepán, Sena (que ya la conoceremos) y Jaco

Los trabacajas

Todos lo sufrimos y, en la mayoría de los casos también fuimos uno de estos personajes alguna vez.

La señora trabacajas

La señora trabacajas

Uno va al supermercado de lo más campante plin plin lari laralalala (ya saben que nos gusta cantar mientras compramos frutas y cositas para el desayuno) y ¡zákate! luego de dar la vuelta por aquí y por allá, pasar de los olores tentadores del pollo mareado y por el polo sur de los congelados, nos vamos con nuestra carga para la semana rumbo a la caja.

Frente a nosotros una fila más larga que pedo de serpiente. Levantamos el cuello tratando de ver qué sucede y nos encontraremos siempre con alguno de estos personajes:

Miss Oferta: Se trata de la señora que insiste en que no le han contabilizado la promoción en la caja y hasta que no baje el mismísimo dueño del supermercado, no se va.

Desmemoriado: Una buena forma de no llamarlo gil… Generalmente relacionado con el sexo masculino hace referencia a aquel casi humano que luego de pasar por la verdulería y la panadería se entera que tenía que pesar los productos.

Money Money: Casi siempre se trata de una abuelita que lleva el monedero cargado de cositas redondas que parecen botones y que son tan pequeñitas y poco usadas que casi ni las conocíamos. Consiguen contar todo y pagar, media hora después.

Gafas: Se trata de aquellos que vieron un número debajo del producto e insisten que se les cobre eso. Le cobraron dos céntimos más, pero no le vamos a regalar dinero a nadie, así que el resto espere una hora que hay derechos que defender.

Tarjetarda: La espera se hace larga y cuando vemos que la señora que tenía un carro para alimentar a un regimiento termina, nos alegramos porque ya saldrá, pero ¡no! porque su tarjeta le da error, y ahí a esperar de nuevo. Justo en el momento que estamos por movernos a otra caja, la mujer pasa un cheque así que tres horas después volvemos sin cantar, dejamos las bolsas en el suelo de la cocina y nos tiramos a descansar pensando: “la próxima vez, comeré afuera”.