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Hace un mes la vi salir por esa puerta. Ambos sabíamos que no volvería ella a entrar por allí, pero certeza teníamos que nos fundiríamos en un abrazo en breve.
Los dedos se entrelazaron y sintieron la humedad de la tristeza flotar en el aire; humedad que no pudo ser calmada siquiera con la esperanza del reencuentro cercano y el compromiso de amor eterno.
Un mes ha transcurrido y, debo confesarlo, la distancia no es una compañera en la cual podamos cobijarnos pues es un frío abrigo que nos congela, mas la lucha diaria y el cariño presente hace que a cada paso seamos vencedores.
Duerme ella mientras yo escribo estas líneas y la pienso en la cama, sin mí aun. Duermo yo mientras ella se levanta sin mi beso en la frente. Pero reposamos los dos en un instante del día en el hombro de nuestro otro ser.
No es fácil. Ambos lo sabemos. Ambos lo sabíamos. No será fácil, y eso también lo sabemos. Pero en nuestro conocimiento también habita la convicción de que somos lo mejor que nos pudo pasar, que las lágrimas valen la pena, que la lucha diaria tienen una recompensa inconmensurable, que el océano estrecho será en poco tiempo más y que, por sobre todo, nos amamos y no hay tiempo ni distancia capaz de agotar tal energía.

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Miri


Otras eran las palabras de este escrito. Otras son las palabras que aun veo escritas al pie de esta hoja en blanco y que prontas están a desaparecer. Escribo y vuelvo a escribir porque no sé cómo escribir que estoy enamorado.
No sé cómo se escribe que no puedo escribir. No sé, yo, cuáles son las palabras que deben utilizarse para expresar aquello para lo cual eres carente de lenguaje. Naufrago en un diccionario que no contempla aun sentimientos como los que poseo y en los cuales navego feliz cada día.
Podría agregar mil palabras; aunque es mentira. La misma persona que me impulsa a escribir esto es la misma persona que me deja mudo a la hora de hablar de mis emociones.
¿Qué estoy enamorado?
A mucha honra. No todos los días el mundo te da la posibilidad de conocer a la mujer de tu vida. No todos los días el universo puede apreciar que entre seis mil millones de personas, dos se encontraron para saber que se pertenecían.
No soy, lo sé, ni humorista ni poético hoy. No soy, lo sé, una fuente de inspiración para quien quiere desandar caminos literarios. Hoy no. Hoy, espero, me permitan ser torpe; hoy, espero, me permitan desahogarme, gritar y emocionarme. Espero, con voluntad, que me permitan llorar de emoción y que si no hay ni humor ni poesía en mis letras sepan disculpar pues a estas horas no hago más que estar orgulloso de lo que siento.
No sanaré la salud de los chismosos contando cómo o cuándo. No saciaré la curiosidad de aquellos que piden detalles. No hace falta pues mi sonrisa acompañada de la ráfaga húmeda habla por mí
No supe cómo comenzar estas líneas. Tampoco sé cómo terminarlas. Tal vez el comienzo nace del impulso de la felicidad y el final flota en la esperanza del futuro interminable cargado de las palpitaciones que mueven cada fibra de mi ser.

Todo este post es para decirte que te amo con el alma Mimí

Deseos, emociones y palabras


Seis veces mis dedos navegaron por esta línea antes de lanzar la primera idea que aun deambula en mi cerebro y no consigue salir a sabiendas que la emoción, las lágrimas y la alegría la retienen. Poco puede hacer la inspiración frente a las mejillas acariciadas por un hilo húmedo.
Deseo el golpe en la puerta con la sonrisa que se desdibuja frente al beso sempiterno.
Deseo la mirada interrogativa bajo las cejas enarcadas que esperan respuestas que creo no tener.
Deseo abrazo.
Deseo palabras.
Deseo…
Han pasado dos meses y, debo confesarlo, escribir no se presenta como una tarea sencilla en este momento. Han pasado dos meses y en ellos he vivido lo más emocionante de mi carrera como ser humano. Han pasado dos meses y siento alegría por los 70 años quedan por delante. Han pasado dos meses y las letras se han transformado en una gota que se suspende en el aire mientras sonrío de felicidad.
Si el sentimiento pudiera, como lo ha hecho en otras oportunidades, convertirse en palabra, estos serían los párrafos más destacables de mi ignota carrera como escritor. Pero hoy no es el día.
Hoy es el día en que disfruto de lo vivido, planifico el futuro y, sobre todo, me enamoro de la ternura y la inteligencia hecha persona.