El señor dentista

Hace un tiempo que no voy al dentista y no es por temor; yo no le tengo miedo; pero sí me da cosa pensar en un

El muelero

El muelero

personaje tan extraño.

Cuando era pequeño iba a un dentista que le metía la mano en la boca a toda la familia (parece que gozaba con la tortura familiar) y me di cuenta que estos personajes eran por demás extraños. Este señor creía que un chavalín de mi porte podía responderle sus preguntas aun cuando me incrustaba una ferretería en las muelas y su pulgar bailaba en mi boca.

Recuerdo que ese señor no tenía hijos, pero aun así pensaba en cómo su esposa atendería a sus niños. Seguramente no le decía “si no te tomas la sopa llamo al viejo”…no!!!! Esta señora de seguro le diría: “O te tomas la sopa o te mando con tu padre” que bien se le daba asustar a los niños.

¿Qué le da a un joven al terminar el colegio decir: “Quiero ser dentista”? Que en realidad es lo mismo que decir: “me encanta manosear la boca de la gente y meterle hierritos”.

Pero en todos los casos ir al dentista es más o menos similar. Llegas a la sala de espera donde te atiende una señora que tiene que mostrar su sonrisota para que veas lo bien que quedan los dientes blancos. Te sientas y encuentras que hay unas revistas del año de la inquisición (de las cuales ya hablaremos en otro momento) y cuando te vas poniendo cómodo escuchas un “ñiiiiiiinnnn ñiiiiinnn” que te recuerda a una publicidad de Greenpeace con un señor que dice “No talen los árboles”.

Pero no hay árboles y te das cuenta de ello cuando escuchas a un niño que grita y su madre que le dice “Tranquilo, tranquilo que no pasa nada”. Seguro que esa señora nunca fue al dentista porque decirle que no pasa nada cuando el niñete quiere salir corriendo…

Entonces uno tratando de calmarse comienza a mirar a otro lado. Miras a los otros pacientes que te observan como preguntándote “¿corremos?”. Después miras a la secretaria y junto en el momento que vuelve el “ñiiiinnn ñiiiinnnn” ella te sonríe para confirmarte que ellos gozan torturando.

Iba a terminar este post diciendo: “de todas formas hay que ir al dentista”, pero qué va, si con las revistas de la sala de espera ya es suficiente para quien quiere torturarse.

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About Arol

escribo en elblogdeviajes.com

6 responses to “El señor dentista”

  1. Míriam says :

    Aro, es la primera vez que entro en tu blog nuevo! ¿Cómo no me lo has dicho antes?

    Un besoooo de dientes sanos!

  2. Borja says :

    jajajajaja….. Alf…. pues no era feo el condenado…

    por cierto, como se accede al RSS?

    un saludo

    Borja.

    • arolasecas says :

      Ya estoy viendo lo del RSS que se me ha olvidao!!!
      Seguro que todos tuvimos un amigo al que apodamos “Alf” por enano, peludo, feo y bocón 😛

  3. Marisa says :

    Me encanto lo del poster porque me encantaba Alf era ocurrente y no como ET mi casa…..ademas me encanta la ingenuidad infantil seguro que si el dentista lo supiera hoy se reiria un monton. Un abrazo

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