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El tiempo pasa
- El tiempo pasa a una velocidad sorprendente y ¿sabés qué? – dice Augusto Andreani mientras toma unos mates.
- No, no sé y debe ser por eso que me contarás.
- Mirá, Celeste, no comiences porque siempre que te digo lo más mínimo terminamos peleando y ya me canso. No puede ser que no tengamos una conversación en paz.
- Es que no se puede, con vos no se puede. Te ponés a tomar mate, mirás el diario y te olvidás del mundo. Debe ser que te crees que Clarín te va a resolver la vida.
- El tiempo pasa y… ¿me calentás más agua? – preguntó Augusto antes que Celeste se marchara.
Como siempre se quedó juntando migas mientras pensaba en las discusiones, en la velocidad y en que el tiempo pasa. “Si al menos me hubiese prestado atención no se habría ido. Los hijos ya no vienen como antes”, pensó Augusto y se durmió en la mesa.



Qué buena, Arol!